jueves, 1 de diciembre de 2011

El asesino de chanchos, de Luciano Lamberti, Editorial Tamarisco, 2010, Buenos Aires.
San Francisco / Córdoda, de Luciano Lamberti, Editorial Funesiana, 2009, Buenos Aires.

Después de tanta búsqueda, cuando creí que todo estaba perdido, encontré a Lamberti, y por partida doble. En Eterna Cadencia el libro de Tamarisco, en casa del editor el de La Funesiana. No he reseñado mucha poesía pero creo que valía la pena intentar hacerlo por este hijo de carniceros cordobeses que todos elogian.

San Francisco / Córdoba, o el detalle de los buenos versos

Me resulta difícil porque la poesía pareciera condensar, y la narrativa es el movimiento contrario, extender. Por eso reseñar un libro de poesía también es complejo. ¿Para qué extenderse en una explicación aburrida de una idea cuando en los versos está la mejor versión, concisa y hermosa? En fin, veremos cómo resulta.
El libro se divide en cuatro partes. En la primera “San Francisco”, diecisiete poemas cortos conforman un cuerpo que parecen el resumen de libro de cuentos. Versiones poéticas de historias de pueblo del interior argentino. Para ser más exactos son historias, o los restos que deja una historia, o solo un momento, o solo un lugar. Así, en se cuenta sobre un profesor de karate, sobre el tonto del pueblo, sobre los preparativos de un padre que caza, sobre la visita de un alemán con su serpentario, sobre un accidente en Navidad que termina en el hospital, sobre la pileta del club, sobre los chicos que juegan en la calle, sobre el viaje en bicicleta a la escuela, sobre el suicidio del abuelo.
Es una enumeración tediosa, pero significativa para describir el mundo que es materia de la poesía de Lamberti en esta primera parte. Luego, en la segunda, “ Córdoba”, un poema largo de cinco páginas, esa mirada sobre el mundo de la ciudad, a pesar de ser similar, ya está distorsionada, apenas desfasada en una superposición de imágenes, sonidos y personajes, entre los cuales se puede identificar a un inmigrante de San Francisco que escribe poesía.
Luego hay un cambio notorio en la tercera parte, “Buceo en aguas cálidas”, un poema de más de dos páginas donde un lago es visto desde la orilla y luego desde el fondo del agua. Y ese cambio continúa en “La bañera”, dividido en seis partes o poemas cortos. En ambos las historias pasan a ser un detalle, un origen lejano, y lo esencial, el hombre y la naturaleza, irrumpen en un primer plano.
Un buen libro de poesía, que interpela a los lectores de hoy. Anoté algunos versos que me parecieron dignos de ser copiados porque muchos son una historia en sí mismos, o porque encuentran detalles preciosos en los lugares menos pensados.
-“ lluvia de liebres nuevas entre los surcos”. - “el olor a aceite de la escopeta”. - “las fotocopias se velaron como los ojos de un ciego”. - “una marca de agua en el espíritu”. - “Tenías en vos un parásito mortal”. - “Teros metafísicos cuelgan gritando del aire”. - “Sus rodillas eran piedras pulidas”. - “Y los perros lo llamaron toda la tarde. / Lo olían, horizontal, sobre el pasto.”. -“Resentirse como una fruta”. – “Estoy de un salto en mí. Salto hacia mí / desde fuera. Salto afuera del círculo. / Salta lo que soy dentro mío.”. (Muy Pizarnik, ¿no?) – “Soy uno de los que tiemblan bajo las hojas”. – “Uno en la bañera en la que flotan tus criaturas”. – “Quienes nacen en una selva de chillidos”. – “En cuclillas, hago planes”.

El asesino de chanchos, o cómo armar una metáfora

De extraña manera será más breve, creo, la reseña de los cuentos que la de las poesías.
El material es el mismo, ese interior agreste de un pueblo cordobés, sus historias trágicas, tristes, sus paisajes, los jóvenes que no encuentran el rumbo, o un rumbo de trabajo y pobreza, las charlas, gente solitaria, las conversaciones, las vacaciones, el calor del verano. Un conjunto de nueve cuentos que dejan en el lector la sensación que aquello de lo que quiere hablar Lamberti nunca será más que sugerido. En casi todos los textos se presenta un historia y luego otra, pero nunca el nexo que las unirá y les dará un sentido; como un metáfora inconclusa de la que se nos presentan las dos partes que el lector deberá relacionar.
En El asesino de chanchos, un joven huye de su casa en el interior a vivir con una amiga de la ciudad que terminará abandonando. El asesino es una noticia de los diarios. En Agua Viva una pareja en crisis invita a unos amigos de vacaciones a las sierras. El invitado descubre un vecino que huyó de Buenos Aires después de una tragedia y cría truchas. En Febrero, también en vacaciones y en las sierras, un hombre solo termina provocando un incendio y aparecen las fotos familiares de la mujer que le alquila la habitación. En La tortuga, unos amigos conversan en los días aburridos del pueblo, se cuentan historias extrañas, sobre un ovni, sobre el extraño clítoris de una gruppie de los Redonditos, sobre el capo de un internado, sobre la desaparición de una tortuga de dos metros en un patiecito sin tierra. Y en Una visita al señor, una abuela enferma y su nieto viajan a la casa de un sanador en medios de las montañas, pero el milagro marca más al nieto.
Hay otros cuentos que narran una historia más sencilla. En Una casa llena de insectos, un empleado de albañil que vive solo encuentra un perro que le cambia la vida. En Monocigótico, dos medio hermanos de familias paralelas viven unos días juntos. En El Arquero un joven que no sabe qué hacer de su vida decide aceptar la invitación de su hermano a una cena para conocer a una mujer. Y en El cazador, los galgos, la liebre; se suceden una serie de historias muy breves, casi descripciones, referidas a cazadores, a la loca del pueblo, a un niño con seis dedos, a otro sordomudo, y a una artista madura.
Es un libro corto pero intenso, cargado de historias, de personajes, de ideas, de buenos detalles. Cuentos bien contados, intrigantes, tensionados entre una sencilla historia y esas extrañas conclusiones a las que queremos arribar cuando nos encontramos ante algo que no sabemos cómo sería preferible explicar.

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